sábado, 12 de febrero de 2011

La sociedad romana


Durante la monarquía, La población de Roma se estructuraba según la riqueza y los derechos legales. Había hombres libres (ciudadanos, libertos y clientes) y esclavos. Los patricios y los plebeyos formaban el grupo de ciudadanos, aunque con diferentes derechos. Sigue leyendo...
En la época republicana, los patricios reforzaron sus privilegios al sumar a su riqueza el control del poder político. La aristocracia patricia monopolizaba las dos instituciones clave , magistraturas y Senado, ya que las asambleas tenían menos poderes. Los plebeyos se convirtieron en un grupo cada vez más numeroso y próspero, por lo que pidieron la igualdad de derechos con respecto a los patricios. Sigue leyendo...
Cuando la República entra en decadencia y Roma aumenta sus dominios fuera de sus fronteras, las tierras conquistadas, que se incorporaron como provincias, transformaron la organización social, económica y las formas de vida republicana. Roma deja de ser una zona productora y empieza a mantenerse a sus expensas. Roma se convirtió en una gran urbe con una numerosa plebe empobrecida.
Con la expansión territorial y la igualdad de derechos entre patricios y plebeyos se producen importantes cambios sociales; la riqueza se convierte en el elemento diferenciador. Lee más...
La etapa del imperio mantiene una estructura social similar a la de la última época republicana. Sin embargo, aumenta el número de esclavos y libertos como consecuencia de la expansión, así como la extensión del derecho de ciudadanía concedido por Caracalla a todos los hombres libres del Imperio. Ya a finales del siglo III la crisis del gobierno provoca la desaparición de la esclavitud y el surgimiento de un nuevo grupo, el de los colonos, que reciben protección y tierras del señor, y a cambio le tienen que entregar parte de la cosecha. Son el precedente del siervo medieval. Lee más...


Clases sociales en Roma


La familia romana:

domingo, 16 de enero de 2011

El idioma de los gestos en Roma


¿Sacarse la lengua significaba burla? ¿Hacer los cuernos resultaba grotesco? ¿Había algún gesto que escondiera intención seductora? Un innovador estudio de la Universidad de las Islas Baleares (UIB) y de Barcelona ha recogido 110 gestos de la época romana que perduran en nuestros días. El equipo dirigido por las doctoras Maria Antonia Fornés, del departamento de Filología Española de la UIB, y Mercè Puig ha recurrido a fuentes escritas y artísticas. El resultado es una base de datos con todos los signos y 580 textos que los documentan.
Orejas
En España, Italia, Brasil, Uruguay y Argentina es común felicitar los aniversarios estirando de las orejas a los cumplen años. El origen de esta costumbre está en la época romana. Antiguamente se hacía un gesto muy parecido: se tocaba el lóbulo de la persona a la que habían de recordarle algo. Asimismo, también se tocaban su propio lóbulo cuando querían hacer memoria. Por ello, hoy se tira de la oreja cuando alguien cumple años: para recordarle el tiempo pasado.

Silencio
"Pero él, llevándose el índice a los labios, atónito por el miedo, dijo: calla, calla". Se trata de un texto de Apuleyo, concretamente de Las metamorfosis (la única novela romana que ha sobrevivido entera), que ha dado cuenta de un gesto muy común entre nosotros, el de imponer silencio.
Aprobación
Uno de los emblemas más interesantes es el del gesto que hacían los romanos a la hora de afirmar o negar. Para comunicar aprobación se hacía lo mismo que ahora: mover la cabeza arriba y abajo. No obstante, la sorpresa ha llegado al investigar la negación. Aunque los romanos conocían el movimiento lateral de izquierda a derecha, no era éste el que utilizaban normalmente para decir no, sino que tiraban la cabeza hacia atrás. Lo más curioso es que este emblema existe todavía en la Italia meridional, al sur de Nápoles; como también perdura en Sicilia, Malta, Grecia y Turquía.


Números
Los romanos podían expresar con los dedos cualquier número entre el uno y un millón. El sistema consistía en representar las unidades con dieciocho gestos distintos realizados con los dedos de la mano izquierda (el corazón, el anular y el meñique expresaban las cifras del uno al nueve, y con el pulgar y el índice las decenas). Con la mano derecha se expresaban las centenas y millares mediante 18 gestos. La posición de las manos respecto al pecho, el ombligo o el fémur expresaban las decenas y centenas de mil. Para el millón se entrelazaban las manos.

Un 'tanto'
Levantar el dedo corazón manteniendo la mano cerrada era un gesto obsceno que intentaba reproducir un pene erigiéndose desde el escroto. "¿También tú te burlas de mí, ladrón, y me muestras el dedo impúdico cuanto te amenazo?", reza un poema romano.

Chasquear los dedos
En latín se llama crepitus digitorum, el gesto de chasquear los dedos servía para enviar una señal a alguien para que hiciera alguna cosa que ya se sabía. Tíbulo lo nombra en sus Elegías como la manera de ordenar a su mujer que le abra las puertas de casa.

Los cuernos
Existe un mosaico del siglo VI d. C. con un personaje que hace el gesto de los cuernos con una mano: levantar los dedos meñique e índice con el puño cerrado. Su significado variaba si se hacía hacía arriba o hacia abajo. De ésta última manera significaba, como hoy, alejar el mal. Es, por tanto, un gesto de protección, como también lo es cruzar los dedos índice y corazón. Eran símbolos de defensa ante el mal de ojo.
'Corta, corta'
El gesto en tono de burla para advertir a alguien que pare de hablar cuando su verborrea se hace insoportable permanece igual hoy. Consiste en mantener los dedos juntos y estirados horizontalmente y juntarlos y separarlos alternativa y rápidamente del pulgar.
Piernas cruzadas

Sentarse con las piernas cruzadas era considerado maléfico en la antigua Roma. También lo era sentarse con las manos entrelazadas y colocadas sobre una rodilla o con los dedos entrelazados. En concreto, estas posturas podían perjudicar algunos procesos como el parto (estaba prohibido sentarse así delante de una mujer embarazada) o la toma de decisiones en una reunión.
Tocarse la barba

Para los romanos, el que se palpa la barba habla calmosamente. La costumbre de afeitarse con un barbero no comienza hasta el siglo II a. C. La doctora Fornés afirma que "de hecho, los primeros barberos, procedentes de Sicilia, llegaron a Roma el año 300 a. C., aunque los romanos ya se afeitaban solos mucho antes".

Cabeza alta
Los discursos del dictador italiano Benito Mussolini recogían gestos de la época romana. Se refiere a ello Petronio, cuando habla de un personaje que sabe que recibirá una herencia y estaba orgulloso de su recuperación moral y económica. De esta manera, levantando la barbilla, manifestaba su orgullo.
Tocarse la nariz
Este gesto no es hoy, como tampoco lo era en la antigua Roma, señal de buena educación. Los romanos consideraban que mantener la nariz limpia era símbolo de buena educación. Sonar a otra persona era una gesto con otro significado: tratarlo como a un niño.
Sacar la lengua
Estaba prohibido sacar la lengua, incluso cuando se tosía, y pasarse la lengua por encima de los labios. Estos gestos podían dar a entender a otra persona que se estaba invitando a una relación más íntima. No obstante,sacar con fuerza la lengua se entendía como una burla. Las primeras manifestaciones que los investigadores han encontrado sobre ello se refieren a "irreductibles" galos que se burlaban de los romanos. Aún así, parece que el gesto ya se hacía en las culturas mediterráneas antiguas, como indica un pasaje de la Biblia (Isaías 57,4).
'Exquisito'
Juntar los dedos índice y pulgar, y besarlos se realizaba como gesto a las estatuas de dioses o al entrar en lugares sagrados. Hoy se utiliza tanto para lanzar un beso a alguien como para expresar satisfacción ante una cosa que ha gustado mucho.
Besar en la boca
En la antigua Roma era común que el amante o un familiar del moribundo le besase en la boca para recibir el alma de la persona que dejaba este mundo. Esto se puede trasladar también hoy en día. La prensa coincidió en interpretar el beso de Madonna a Britney Spears como el traspaso de un cetro: el de reina del pop.
Orejas de asno
"Imitar con la manos unas orejas blancas". Mostrar las palmas de las manos con el pulgar tocando las orejas y moviendo los dedos también significaba burla hace dos mil años. Para los romanos, era imitar las orejas de un asno.
“El porqué de nuestros gestos. La Roma de ayer en la gestualidad de hoy “ (Ed. Octaedro-UIB), de Mª Antonia Fornés y Mercè Puig.

martes, 14 de diciembre de 2010

Guárdate de los idus de Lola Gándara

Comienza la novela con el asesinato de Julio César en el Senado, en la hora tercia del fatídico día 15 de marzo, a cargo de un grupo de senadores conjurados en la defensa de la República. A partir de este momento, las vidas de Druso y su hermana Porcia cambian súbitamente porque se ven involucradas en las consecuencias de esta muerte brutal. Su tío Mario Dimitio es uno de los responsables y se ve abocado al suicidio con la intención de salvar su honor. Y antes de morir, entrega a Druso un documento incriminatorio, que supone la salvaguarda para él y su hermana, así como la acusación de quienes figuran en él. Los dos hermanos huyen: mientras Porcia se
esconde inicialmente en un pozo y accede luego a ingresar como sacerdotisa en el templo de Venus, Druso sufre algunos avatares, acompañado por su liberto Membo. Se refugia en casa del senador Flavio hasta que éste es asesinado. Acusado Cinna del asesinato, no hay duda de que persigue a Druso para apoderarse del documento.
Mientras éste descubre el amor en la bella Valeria (prometida del ladino Q. S. Cinna) y encuentra apoyo entre la plebe (Demetrio, Brigandix, Vitelio, Luco...) para escapar de las garras de Cinna y destruir los documentos. A bordo de la nave Ariadna, consigue emprender viaje a Hispania, acompañado de la joven Valeria.



lunes, 6 de diciembre de 2010

La conquista y romanización de Hispania


Hispania fue, para los antiguos, la riquísima tierra de Occidente donde el carro solar se detenía,todos los atardeceres, para hallar frescor y reposo. Más allá se encontraba el insondable Océano que la imaginación de los temerosos navegantes antiguos había poblado de terroríficos monstruos.

En efecto, Hispania era un lugar atrayente por sus legendarias riquezas y, al mismo tiempo,envuelto en misterio. Era la tierra de las Hespérides, ninfas del ocaso que guardaban celosamente en un jardín cerrado las manzanas de oro, símbolo de la fecundidad de la tierra.También allí, en una isla de la costa gaditana, vivía Gerión, gigante de tres cabezas que poseía un fabuloso rebaño de bueyes. Según la mitología grecorromana fue Hércules el primero que emprendió este viaje a los tenebrosos confines del mundo.


Lee con atención los apuntes del archivo anterior y realiza las siguientes actividades:
1. Indica si las siguientes afirmaciones son verdaderas o falsas:
- la romanización de Hispania se produjo de modo uniforme
- la aristocracia indígena obtenía el derecho de ciudadanía romana con el ejercicio de una magistratura
- los honderos baleares eran unos excelentes legionarios
- las legiones romanas pisan suelo hispano, por primera vez, tras el desembarco en Ampurias

- lusitanos y celtíberos fueron rápidamente sometidos por Roma

- la ciudad de Numancia, aliada de Roma, fue asediada por los cartagineses
- los municipios estaban exentos del pago de tributo
2. Confecciona un cuadro sinóptico con los principales hitos de la conquista de Hispania.
3. De los distintos factores de romanización, ¿cuál te parece más relevante? Justifica tu respuesta.
4. Busca en el diccionario las palabras "remunerar", "munificencia", "inmune" y "municipio". ¿Qué relación semántica guardan con el término munus?

5. Lee atentamente este texto de Plutarco y responde a las cuestiones que se plantean:

Por todas estas hazañas Sertorio era admirado y querido por aquellos bárbaros, y también porque, por medio de las armas, for­mación y orden romanos les había arrancado aquel aire salvaje y terrible, convirtiendo sus fuerzas de grandes cuadrillas de bandoleros en un ejército. Además, adornaba sus yelmos con oro y plata, sin preocuparse del gasto, les pintaba los escudos, les enseñaba el uso de los mantos y túnicas brillantes y, de este modo, interesándose por su buena presencia, ganaba su afec­to. Pero lo que principalmente ganó su voluntad fue lo que llevó a cabo con los jóvenes: reuniendo en Osea, ciudad muy pobla­da, a los hijos de los personajes importantes, y poniéndoles maestros de todas las ciencias y profesiones griegas y romanas, en realidad los tomaba como rehenes, pero aparentemente los instruía para que, al llegar a la edad varonil, participasen del gobier­no y las magistraturas. Los padres, mientras tanto, estaban muy contentos viendo a sus hijos ir a las escuelas muy engalanados y vestidos de púrpura.
- ¿De qué forma se ganaba Sertorio las simpatías de los indígenas? ¿qué capas de la población se sentían más atraídas por todo lo romano? ¿qué beneficios podían obtener de su colaboración con los invasores?
- La fundación de una escuela en Osea respondía a dos objetivos muy claros. ¿Cuáles eran? Considera los pros y los contras de la educación impartida en dicha escuela.





Memoria de España: Hispania, un producto de Roma. Cuestionario sobre este vídeo.

La Administración romana de Hispania

jueves, 2 de diciembre de 2010

Historia de Roma


La Monarquía



Una información muy detallada sobre este período de la Historia de Roma.
Podéis ver esta presentación. Está muy clara y recoge los aspectos fundamentales.

La República y el Imperio



Sencilla Historia de Roma

La tercera declinación

En la tercera declinación encontramos sustantivos de tres géneros: masculinos, femeninos y neutros. Pero además, en esta declinación tenemos una complicación añadida: temas en –i y temas en consonante. Vayamos paso a paso. Los temas en –i se denominan así porque hacen el genitivo plural en –ium y el nominativo, vocativo y acusativo plural en –ia (cuando son neutros, en lugar de hacerlo en -a, es en -ia)

Para diferenciar los temas en –i de los temas en consonante tenemos que contar las sílabas del nominativo y del genitivo. Si recordáis, el diccionario nos va a dar siempre el nominativo y el genitivo de la palabra, lo cual nos sirve para saber de qué declinación es el término buscado. En la tercera declinación además nos va a decir si la palabra es un tema en–i o en consonante. Si tiene el mismo número de sílabas en ambos casos (hostis, hostis por ejemplo), estaremos ante un tema en –i. Por contra si estamos ante un imparisílabo (rex, regis), entonces será un tema en consonante.

Vamos a declinar un tema en consonante, Rex, regis (rey):


SingularPlural
NominativoRexReges
VocativoRexReges
AcusativoRegemReges
GenitivoRegisRegum
DativoRegiRegibus
AblativoRegeRegibus

Ahora un tema en –i, Hostis, hostis (enemigo):


SingularPlural
NominativoHostisHostes
VocativoHostisHostes
AcusativoHostemHostes
GenitivoHostisHostium
DativoHostiHostibus
AblativoHosteHostibus

Fijaos bien que hay varios cambios con respecto a tendencias de las declinaciones 1ª y 2ª: los plurales son en –es en el nominativo, vocativo y acusativo; los dativos y ablativos plurales dejan de ser en –is y se marcan mediante la desinencia –ibus.

El neutro será igual, salvo que si es parisílabo hará el nominativo, vocativo y acusativo plurales será en –ia y en los imparisílabos en –a. Además estos tres casos, como es norma en el neutro, sean de la declinación que sean, tendrán también la misma desinencia en el singular, o sea, en el caso de Mare, maris (mar), mare será nominativo, vocativo y acusativo neutro singular.

Hay una excepción con los ablativos en –e. Los sustantivos neutros de tema en –i, cuyo nominativo acabe en –e (mare, maris), en –ar (exemplar, exemplaris) y –al (animal, animalis) hacen los ablativos en –i.

Ejemplos de sustantivos declinados

Ejercicios con sustantivos de la tercera declinación.